“…Escribo casi todo lo que me pasa por la cabeza, pero es muy poco lo que
luego termina siendo literatura. Respeto el oficio de la palabra, la selectiva expresión gráfica de ese pensamiento desbocado.”
“Pese a todos los libros que he publicado, son muchos más los que
permanecen en gavetas. Escribir se ha convertido para mí en un acto tan vital como respirar. Qué digo acto; es vicio ya. Y lo peor es que me regodeo en ese vicio con una pasión primitiva e irracional.”
“Si las personas no compran libros, las editoriales dejan de publicarle a
ese autor que no vende. El autor muere literalmente. Así es la malvada ley
del comercio.”
“El mejor modo que tengo de apostar por la literatura y de apoyar a los
escritores cuya obra valoro, es comprando sus libros o recomendarlos con
entusiasmo para que otros los compren (e indiquen con su compra que “votan”
por ese autor). Es mi forma clara y sencilla de demostrarles mi aprecio y respeto por lo que hacen, y de ayudar a que sigan escribiendo.”
“A veces lo que hago es comprar los libros que amo y los regalo entre las personas que amo. Así, contribuyo doblemente: ayudo a los que no tienen para comprar (o no se quieren gastar el dinero en un libro) y a los que viven de que la gente compre sus libros.”
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